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Educar en emprendimiento: asignatura pendiente

Formación fecha 21 mayo 2019


A pesar de los buenos datos arrojados por el último Informe Mundial GEM 2018/2019, España sigue suspendiendo en lo que a cultura emprendedora se refiere tanto en la etapa escolar como en la universitaria.

 

El emprendimiento es un bien social y debe ser uno de los motores de la economía española. Nadie pone en duda ambas afirmaciones. Por una parte, porque el emprendimiento genera empleo y riqueza; y, por otra, porque el emprendimiento aumenta la competitividad de las empresas situando a España en el mapa global.

 

Tal es así, que el último informe mundial GEM destaca las condiciones favorables que se ofrecen en nuestro país para emprender situando a España en el puesto 16 de 54 por delante de Alemania o Reino Unido. Sin duda, un motivo de orgullo pero también un reclamo para inversores extranjeros que encuentran en muchas start ups españolas una vía para ganar agilidad y competitividad.

 

Sin embargo, el mismo informe indica que, entre otras, una de las áreas de mejora radica en la educación en emprendimiento. Es decir, seguimos siendo conservadores y así se nos transmite en la etapa escolar y universitaria donde se nos prepara para alcanzar un puesto de trabajo pero en ningún caso para convertirnos en dueños de nuestro propio destino laboral.

 

 

EDUCAR EN EL EMPREDIMIENTO: EL INVENTO DE LOS MIL PASOS

 

Se cuenta que Edison, en su intento por crear la bombilla incandescente, hizo hasta mil intentos para alcanzar el éxito. Un hecho del que el inventor, al ser preguntado por estas mil pruebas, lejos de sentirse avergonzado, afirmó que fue “un invento de mil pasos”.

 

Es éste un ejemplo de resiliencia, una perseverancia que conduce al éxito y que se echa en falta en las aulas españolas. Una carencia que, a pesar del entorno favorable, tiene su repercusión en la tasa de negocios establecidos.

 

Así, España (6%) se encuentra por debajo de la media del resto de países de la Unión Europea (7,4%) aunque con la llegada de las nuevas generaciones, con un espíritu más digital y con la globalización totalmente interiorizada, hay motivos para albergar esperanzas. En este sentido, hay que subrayar que la actividad emprendedora continúa en aumento, pasando del 5,2% del año 2016 al 6,4% que existe actualmente.

 

 

EDUCAR (TRANSVERSALMENTE) EN EL EMPRENDIMIENTO

 

Estas nuevas generaciones cuentan con una formación mucho mayor que la de sus predecesores. Un hecho que, unido a lo comentado anteriormente de la falta de educación, permite replantearse qué educación debemos dar a las próximas generaciones para ahondar más en el emprendimiento y ganar competitividad.

 

Esta educación, que no es sustituta de la clásica, sí debe acompañarla y complementarla. Sería una educación transversal en aptitudes que debemos considerar para potenciar el emprendimiento.

 

Para nosotros, y en base al análisis de las características de algunos de los emprendedores de este país, la educación debería contener algunas de las siguientes materias:

 

  • Estrategia. Está demostrado que una de las mejores maneras de aprender es jugando. (de ahí la importancia de la gamificación, tanto en la educación como en el emprendimiento). Por eso, si hay un juego que permita aprender de estrategia de manera natural ése es el ajedrez. De hecho, hay muchos colegios que tienen el ajedrez como actividad extraescolar y el Parlamento Europeo, ya en 2012, solicitó a los países comunitarios que introdujesen un programa de formación en ajedrez en su itinerario formativo.

 

  • Finanzas. Salvo en determinadas carreras, no se estudia ninguna materia de finanzas, un área que es necesaria en el día a día de cualquier persona y del que, en el mejor de los casos, apenas tenemos nociones básicas. Pero si es necesario saber de este tema para cualquier persona, para un emprendedor mucho más pues debe tener un conocimiento más profundo para gestionar su propio proyecto.

 

  • Liderazgo. Son raros los proyectos que comienzan de manera individual siendo más predominantes las start ups de 3 o más miembros. Este hecho debe conllevar que exista un líder, no ya solo entre los miembros del grupo sino también para vender el proyecto a inversores, a trabajadores o a partners.

 

  • Ventas. Todo el mundo vende. Un producto, un servicio o una marca personal. Por eso, es necesario conocer cómo vender, qué requisitos debe tener un proceso comercial para determinados sectores, productos, servicios y clientes. Una educación en la que también entraría la oratoria, una formación en la que España sigue por detrás de otros países y que aporte grandes beneficios.

 

  • Creatividad. Trabajar y entrenar la imaginación nos va a facilitar alcanzar nuevos proyectos a través de la potenciación del pensamiento lateral, una técnica que favorece la resolución de problemas de una manera alternativa haciéndolo desde un punto de vista más creativo y alejado de los patrones habituales de pensamiento.

 

Como habrás visto, son cinco asignaturas transversales que permitirían afrontar el emprendimiento desde una posición más igualitaria al del resto de países de la Unión Europea. Cinco áreas formativas que favorecerían el emprendimiento en España mejorando la competitividad y la economía de nuestro país.