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Innovación abierta como vía para ganar competitividad

Formación fecha 05 junio 2019


Mercados más ágiles y en constante movimiento favorecen la creación de nuevos negocios que satisfacen la demanda de, también, nuevos tipos de clientes.

 

En este proceso de mutación o de transformación, la innovación tiene un papel protagonista permitiendo a las empresas ganar en competitividad en un entorno más competitivo y con clientes más informados y más exigentes pero también más infieles.

Sin embargo, la innovación ya no se reduce – o no debería-, a contemplar solo lo generado dentro de la propia organización a través del know-how, y la experiencia de la propia compañía, una práctica endogámica de corto recorrido que conlleva una mayor inversión de tiempo y dinero. Adquirir agilidad y competitividad pasa por contemplar e implementar, también, los inputs del exterior: qué hace la competencia, qué hace el mercado, qué demandan los clientes.

 

Es la hora de la innovación abierta, una tipología de innovación que, en palabras de Henry Chesbrough, quien acuñó el término en su libro Open Innovation (2003), se basa en el  “aprovechamiento de los talentos, las tecnologías, las ideas, los recursos y las ganas provenientes de fuentes externas a la compañía”.

 

 

INNOVACIÓN ABIERTA Y PIB

 

Dicha innovación no puede ser entendida como coto privado de las grandes empresas sino que es totalmente aplicable por las PYMES. Es más, teniendo en cuenta la diferencia de agilidad de las grandes organizaciones en comparación con la de las organizaciones más pequeñas,  debe existir una sinergia entre ambos tipos de organizaciones de la que resulte un beneficio mutuo.

 

No obstante, según el último informe Entrepreneurship at Glance 2017 elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), un aumento de un 10% por parte de las PYMES en el campo de la digitalización –una de las vías de innovación más aceptadas pero no por todos aprovechada-, permitiría a la economía española tener un crecimiento en el PIB de 3,2 % y creando más de 250.000 empleos netos en 2020.

 

Sin embargo, la realidad es muy diferente. A pesar de que en 2018 aumentó  la inversión en I+D+i en España siendo un punto superior frente a los datos del 2017 en proporción al PIB (1,20%), las cifras aún están muy lejos de la media europea situada en el 2,07%.

 

Un dato que no puede dejar indiferente al entramado empresarial español que debe contemplar a la innovación abierta como una vía para incrementar su competitividad a nivel comunitario.

 

 

STARTUPS E INNOVACIÓN ABIERTA

 

Por eso, inmersos en la 4ª Revolución Industrial, las start ups juegan un papel protagonista. Agentes dinamizadores de la economía, se han convertido en modelos de los que las grandes compañías pueden y deben aprender y ya no resulta extraño la adquisición, por parte de éstas, de start ups con las que ganar agilidad.

 

De hecho, la fundadora de Spain Startup South, María Benjumea, en las conclusiones del informe Mapa del Emprendimiento 2018, aseguró que la tendencia de las startups a formar parte de corporaciones, “demuestra que el modelo de innovación abierta se va asentando en el ecosistema español. Sobre todo, debido a un aumento de la demanda de innovación rápida en dichas corporaciones”.

 

Sin embargo, no es la única forma. Existen otras formas de aprovechar esta innovación abierta: Hackathons, Taller de incubación de ideas, Users Innovation, Venture Capital y Venture Builder, por citar algunas. Modelos que permiten redefinir la competitividad debido a la agilidad de dichos procesos de innovación.

 

Algunos ejemplos de uso de procesos de innovación abierta los encontramos en empresas como Procter & Gamble, con un área dedicado exclusivamente a encontrar partners que faciliten sus procesos de innovación en todas las áreas de la compañía, no ya solo en productos sino también en procesos. También LEGO es un ejemplo a destacar pues es una de las compañías que mejor ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias lúdicas de su público organizando Lego Ideas, una manera de convertir a su público en diseñadores enviando propuestas para nuevos productos. 

 

La innovación abierta, por tanto, debe ser una forma de ruptura de los viejos modelos de negocio que deben ganar en agilidad y, por consiguiente, en competitividad. Una necesidad para tener un crecimiento sostenido y sostenible.