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Los diez principios del branding como clave para el emprendimiento.

Formación fecha 27 julio 2021


Después de la crisis económica provocada por la pandemia de COVID-19, todo indica que llegan buenos tiempos para el emprendimiento. Este artículo está centrado en un aspecto que ha cobrado gran importancia hoy en día: el branding o gestión de la marca. Para ello, se detallarán diez principios que se deben tener en cuenta.

 

 

10 principios para una exitosa estrategia de branding

 

El brand management comenzó a finales de los años 90. No obstante, todavía muy pocos se dan cuenta de que es la primera oportunidad de progresar en el camino hacia el éxito. Un error muy común es pensar que en esta tarea no hay reglas. Como sí que las hay, en este artículo se expondrán las principales.

 

> 1. Aportar distinción

 

¿Qué es lo que todo emprendedor desea? Indudablemente, diferenciar su empresa frente a las demás. Esa es la base del triunfo en los negocios, aportar algo novedoso y especial. Por tanto, la imagen y el nombre deben ir en consonancia con eso. Aquí no caben plagios ni inspiraciones, solo la creatividad.

 

> 2. No caer en clichés propios de negocios

 

Muchas grandes empresas incorporan a la denominación de sus servicios términos como «solution». ¿Qué es una solución? Puede que el encargado de branding lo sepa, pero sus clientes no. Hay que limpiar el nombre de ruido y plasmar lo más importante: la identidad de la compañía o de la línea de servicios.

 

Hay que tener algo en cuenta: el cliente no quiere leer. Un buen truco es cambiar los textos por fotos explicativas que, quizás, pueden contar una historia. De esta manera se incorporaría una técnica promocional que está ganando gran popularidad: el storytelling.

 

> 3. Calar en el público

 

Las canciones pegadizas se quedan en el imaginario colectivo durante años. Con los nombres de las líneas de productos pasa lo mismo: una denominación que enganche resonará siempre entre el público. Por el contrario, la comunicación dejará a un lado las palabras difíciles de pronunciar o incomprensibles.

 

> 4. Tener visión de futuro

 

Otro error común es diseñar una imagen adaptada a cómo es el negocio. ¿Por qué ceñirse al presente? La identidad visual debe tener en cuenta cómo será la empresa en un futuro. Si, por ejemplo, se pretende entrar en el mercado de otros países, será mejor estudiar la viabilidad de la marca en el exterior.

 

Hay una excepción a esta norma: el logotipo corporativo. Sorprendentemente, la imagen que más plasma la identidad es la que más versatilidad debe tener. Las tendencias de diseño cambian, como lo están haciendo actualmente hacia el minimalismo.

 

> 5. Cuidado con las siglas pospuestas

 

Antiguamente, era muy frecuente que los negocios incorporaran su tipología al nombre. Cualquier palabra acompañada de S.L. o S.A. —por ejemplo— era producto de una «estrategia» de denominación. Hoy en día, conviene dejar las siglas para el nombre fiscal, ya que de lo contrario se dará una imagen anticuada y corriente.

 

> 6. Alinear la marca con la filosofía corporativa

 

Hay valores que están estrechamente ligados con el sector comercial. Por ejemplo, una tienda de ropa deberá aportar prestigio; mientras que un bufete de abogados necesita proporcionar seriedad. La identidad visual perfecta existe, y será aquella que transmita los valores que la compañía necesita.

 

> 7. Ser conciso

 

Este punto matizará algo que, por ser considerado obvio, nunca se ha precisado. Los nombres del negocio o de los productos comercializados no deben ser demasiado largos. Hasta ahí todo bien, pero, ¿para qué existen las siglas entonces? En realidad, no es obligatorio limitarse a dos términos. Es posible aumentar el límite hasta tres (incluso de cierta extensión) utilizando siglas.

 

> 8. Sinceridad

 

Construir una marca requiere concebir toda una estructura sincera y coherente. Un buen ejemplo se puede encontrar en los logos: si se invita al cliente a encontrar precios más baratos en la competencia, pero las tarifas no son precisamente asequibles, nadie hará caso de la promoción.

 

> 9. Personal branding

 

Esta tendencia se basa en confiar en la implicación de los empleados para potenciar la visibilidad de la empresa. Pueden, por ejemplo, subir sus propias historias promocionales a Instagram o contar experiencias de sus clientes. Se calcula que las publicaciones realizadas por los empleados tienen una difusión 5 veces mayor que si las hace solo la cuenta del establecimiento.

 

> 10. No menospreciar la emotividad

 

Todos asumimos que una empresa tiene un único objetivo: ganar dinero. Sin embargo, es primordial dar la imagen de que el propósito es satisfacer las expectativas de nuestros clientes. En general, hay tres necesidades fundamentales: asequibilidad, calidad e imagen. Después, hay que centrarse en cubrir las necesidades específicas del público objetivo, que dependerán del sector.
 


En definitiva, estas son las 10 normas que toda imagen de marca debe seguir para captar la atención del público y estar alineada con el negocio. La base para el emprendimiento es la reflexión y el constante análisis. Por su parte, la creatividad será el mejor aliado para destacar frente a la competencia.