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Un mundo nuevo por emprender gracias a la tecnología Blockchain.

Formación fecha 10 agosto 2021


El mundo se está virtualizando a pasos agigantados. Hace veinte años, el campo de la informática parecía un espacio reservado a unos pocos iluminados. Hoy en día, sin embargo, los conceptos, ideas y temas relacionados con la tecnología inundan la cotidianidad. Entre ellos, el blockchain o cadena de bloques, sigue manteniendo un aura de misterio. Millones de usuarios hacen uso de tecnología basada en este concepto, todos los días, sin tener un pleno entendimiento de él.

 

Dada su condición fundamental en la informática moderna, es importante tener en cuenta su poder transformador a la hora de emprender o hacer una inversión.

 

 

Una red basada en la cooperación

 

El corazón de la blockchain son sus usuarios. O, mejor dicho, es un esfuerzo fútil tratar de encontrar un centro, una matriz de la cadena. Es como preguntar cuál es el “centro” de internet.

 

La respuesta es sencilla: no existe. Esto se debe a que la red funciona de manera descentralizada por naturaleza. Cualquier cosa con conexión puede formar parte: un móvil, una impresora, incluso un refrigerador o unas gafas.

 

En esta constelación de nodos no hay un gran servidor central, por lo que todos tienen la condición de iguales. En ese sentido, las conexiones entre ellos se denominan peer to peer, de igual a igual, o P2P.

 

Los programas que hacen uso de archivos Torrent funcionan de esta forma. También la inversión en criptomonedas y otras redes de intercambio de información. ¿Qué tienen que ver estos usuarios con la cadena de bloques?

 

 

La cadena de bloques es un gran libro de registros

 

Para explicarlo de forma sencilla, resulta útil pensar en un comprador X y un establecimiento ecommerce Y que vende su mercancía en Bitcoins. El usuario X envía una cantidad de bitcoins a la tienda Y, pero esta transacción no será válida hasta que X la comunique a todos los demás miembros de la red.

 

Para hacer viable una comunicación lo más síncrona posible, las transacciones se agrupan en bloques. Blockchain, por tanto, no es más que la acumulación de bloques de transacciones entre los usuarios, concatenadas de manera indeleble, permanente e inalterable por una función hash. Esta es su más concreta esencia. Pero, ¿qué es una función hash?

 

 

¿Cómo mantener el libro inalterado y seguro?

 

En internet, tanto o más que en la vida real, las personas actúan de forma maliciosa. El malware es un popular ejemplo de ello. Sin embargo, las cadenas de bloques pueden hacerse tanto o más seguras que los libros de cuentas de un banco tradicional.

 

Para evitar ataques sybil, se le solicita a los ordenadores que quieran participar en la red una prueba de trabajo. Esto consiste en un costo computacional, que se traduce en poder de procesamiento, tarjeta gráfica, memoria y energía eléctrica enfocada en descifrar un puzzle criptográfico.

 

Aunado a esto, lo que hace las cadenas inalterables es la función hash. Gracias a ella, un bloque no solo contiene las transacciones propias, sino el código de la última transacción del bloque anterior. Esto une todas las agrupaciones y hace imposible su modificación, puesto que alterar uno implicaría alterar todas las sucesivas.

 

 

¿Y quién vigila todo esto?

 

Otra forma de plantear la misma pregunta sería ¿cómo se sabe cuál es la cadena válida y universal? Pues muy sencillo: la cadena más larga. Esto se denomina consenso de cola larga. Todos los nodos de la red P2P darán por buena, a priori, la blockchain válida de más bloques. El proceso de validación se da gracias a otros nodos de la red dedicados a validar cada bloque, en ocasiones a cambio de una recompensa.

 

 

¿Se pueden incluir más cosas a parte de transacciones?

 

Por supuesto que sí. Una de las aplicaciones de la blockchain que tiene más potencial para el emprendimiento y la inversión son los llamados “contratos inteligentes”. Dicho concepto consiste en que, en lugar de transacciones, cada bloque almacenará código de programación que solo se ejecutará bajo circunstancias concretas.

 

Por ejemplo, una fábrica entera puede operar como una serie de nodos intercambiando información entre sí. Basta con que se den unas condiciones específicas para que se ejecuten determinadas funciones, lo que redundaría en un centro de producción completamente autónomo y descentralizado.

 

 

¿Y si se trata de un ecommerce?

 

Este campo de la economía es de los que más puede beneficiarse de la tecnología blockchain. Esto se debe a que las transacciones de compraventa en internet serán cada vez más seguras.

 

Del mismo modo, la proliferación de activos criptográficos, como los NFT y las criptomonedas, constituyen una fuente de comercio con mucho potencial de cara a los próximos años. Cada vez son más los negocios de internet que aceptan estos activos como moneda de cambio.

 

Por otra parte, teniendo en cuenta dicha revolución tecnológica, emprender un marketplace para activos crypto puede suponer una gran alternativa de inversión. Por ejemplo, una galería de arte NFT online, o un portal que ofrezca servicios de descentralización de procesos basados en blockchain.