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Europa y África más cerca

Ingeniería fecha 05 julio 2019


La ingeniería de caminos cada vez parece estar más cerca del reto de unir mediante un túnel los continentes africano y europeo a través del Estrecho de Gibraltar. El proyecto, que comenzó como una idea en 1979 entre el entonces rey de Marruecos, Hassan II, y el monarca español, Juan Carlos I, parece tomar una nueva vida con el pacto en febrero de 2019 para la creación de un Grupo de Impulso Económico, con el cometido de integrar los esfuerzos para llevar a cabo esta infraestructura. Una idea que puede extenderse a otras posibles uniones.

 

 

LAS VENTAJAS DEL PROYECTO DEL ESTRECHO

 

Un proyecto de estas características, que hasta ahora tenía como uno de sus mayores frenos el impacto medioambiental, se puede ver beneficiado por la nueva situación de compromiso con las energías renovables de todas las naciones.

 

La unión de los dos continentes permitiría el uso de estas infraestructuras para traer la energía eléctrica limpia del continente africano, donde se puede producir masivamente, al continente europeo.

 

Con este nuevo enfoque, el proyecto pasa de tener un ámbito geográfico de interés focalizado principalmente entre los dos países inmediatamente beneficiados por esta conexión, España y Marruecos, a trascender a un interés global.

 

Ya no supone solo un medio de conexión terrestre interesante entre los dos países y continentes, sino que la inversión necesaria para justificar llevarlo a cabo se ve ahora cualificada por el nuevo interés energético que beneficiaría a todos los países de Europa.

 

 

NUEVAS POSIBILIDADES DE FINANCIACIÓN

 

De esta forma, y a pesar de la situación económica que atraviesa la inversión pública en Europa, se abre una posibilidad para unificar estos intereses con el fin de conseguir los fondos públicos necesarios.

 

Del mismo modo, el mercado de las energías renovables es un elemento motivador para la inversión privada que podría acercar también su postura a la financiación de una infraestructura de estas características.

 

 

LOS INCONVENIENTES TÉCNICOS

 

Los últimos estudios indican que los problemas derivados de las fallas y terrenos arcillosos detectados en el itinerario, que eran el mayor escollo, pueden ser superados con las tecnologías de unas nuevas tuneladoras que tendrían un coste aproximado de unos 32 millones de euros por unidad. Serían necesarias ocho para trabajar de cuatro en cuatro desde cada lado y poder llevar a término el proyecto en un plazo razonable.

 

Una cuestión de seguridad y normativa sigue quedando sin resolver. El túnel tendría una pendiente del 3 % y, para hacerlo viable, habría de ser reducida a un máximo del 1,2 %. Sin embargo, este no parece ser un escollo importante, ya que se podría solucionar ampliando la longitud del túnel que, actualmente, está prevista en un total de 38,67 km, de los cuales 27,75 km estarían sumergidos.

 

 

LAS ALTERNATIVAS

 

Muchos han sido los proyectos barajados hasta ahora y descartados. Sin embargo, la conexión por túnel no es la única que esgrime argumentos ecológicos y medioambientales. Frente a ella, la solución propuesta por la plataforma Presa Puente

 

Estrecho de Gibraltar, S.A., que parte de la iniciativa privada, plantea la posibilidad de realizar un rellenado del fondo marino y un puente terrestre que cubra los apenas 15 km que separan los dos continentes.

 

El proyecto, según los argumentos de sus promotores, permitiría regular el nivel del mar evitando los daños que provocaría su aumento por efecto del deshielo de los casquetes polares.

 

Desde el punto de vista de una consultoría estratégica, lo más importante es el nuevo impulso que los objetivos de emisiones cero trazados por los principales países del mundo están dando a este tipo de proyectos.

 

Serán la ingeniería de caminos, las decisiones políticas y la inversión pública y privada, quienes determinen finalmente si una unión por túnel es viable o se han de considerar otras opciones posibles.