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Geomembranas, una ayuda en la contención del agua

Ingeniería fecha 11 febrero 2020


Las geomembranas cuentan con una larga trayectoria en la obra hidráulica. Son utilizadas, ya desde 1930, en la contención de aguas en curso y para su acumulación en balsas, estanques y acuíferos. También son aplicadas para evitar las filtraciones de productos nocivos al subsuelo presentes en aguas residuales.

 

EVOLUCIÓN DE LAS GEOMEMBRANAS

 

La aplicación de esta tecnología en los sistemas de contención de agua tiene su origen en la década de 1930, en la que se comenzó a utilizar el caucho como sistema GMB. A partir de 1940 se vio más eficaz y manejable el policloruro de vinilo, que se conoce por PVC. Era más ligero, económico y más fácil de instalar.

 

La investigación con diferentes materiales prosigue, y en 1969 se construye la primera balsa que utiliza como sistema de contención GMB el caucho butilo (IIR). Se lleva a cabo en Molokai, una de las islas del archipiélago de Hawái, en el embalse de Kualapuu.

Es a partir de los años setenta cuando se empieza a aplicar esta tecnología en España, combinando las membranas de PEBD enterradas, polietileno de baja densidad, con un aislamiento superficial de caucho butilo.

 

La evolución y el I+D constante lleva a la sustitución del caucho butilo por PVC, reforzado inicialmente con hilos de fibra sintética, para pasar a convertirse en un material homogéneo que, en los ochenta, sustituirá a los anteriores en prácticamente todas las obras hidráulicas.

 

Se llega así al desarrollo de las láminas de polietileno de alta densidad (PEAD), que siguen siendo una de las principales barreras de contención utilizadas, como demuestra la promoción de su conocimiento que se refleja en esta convocatoria de cursos del MAPA.

 

LOS SISTEMAS DE CONTENCIÓN DE AGUAS EN LA ACTUALIDAD

 

Sin embargo, para una contención perfecta se han de combinar varias capas. Casi todos los materiales relacionados presentan determinadas velocidades de degradación o características físicas que pueden verse alteradas por circunstancias mecánicas.

 

La superposición de diferentes materiales asegura la integridad de la obra de ingeniería y su utilidad durante años. Así, surge una nueva evolución de cauchos desde el caucho butilo inicial. El nuevo material, a nivel químico, presenta una estructura con un mínimo de dobles enlaces en la cadena secundaria que favorece, básicamente, que no sea atacado por la oxidación.

 

Este material combina un terpolímero de etileno, un dieno y un propileno y es conocido como EPDM. Sus especiales características lo hacen idóneo para construir una capa superficial expuesta que sirve de primera barrera en contacto con el agua en la impermeabilización de embalses.

 

En la actualidad los materiales que se utilizan principalmente en España son el PVC, el PEAD y el EPDM. Pueden ser aplicados de forma individual o en capas combinadas según las necesidades y características del embalse o conducción y del sustrato de tierras, en función de sus propias cualidades de absorción y filtración.

 

Es importante tener en cuenta que cuando se habla de contención de aguas se ha de atender tanto a su procedencia como al fin que se propone la obra de ingeniería hidráulica. Estas características, junto con las condiciones naturales del suelo, van a determinar las necesidades de aislamiento y contención.

 

No es lo mismo contemplar una posible pérdida de agua por una ligera filtración de una balsa de riego, en la que el costo de combinar diferentes capas puede no estar justificado, que contemplar el posible riesgo de filtrado de sustancias nocivas y contaminantes en los casos de un vertedero o una balsa de almacenamiento de aguas residuales procedentes de una industria química.

 

Así pues, las geomembranas son una ayuda indispensable en la ingeniería dedicada al aprovechamiento de recursos hídricos. Y, además, una garantía para el desarrollo de unas infraestructuras sostenibles en materia medioambiental