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La estrategia empresarial en la cuarta revolución industrial

Formación fecha 13 mayo 2019


La 4ª Revolución Industrial, término surgido en el Foro Económico Mundial, ha traído consigo una transformación digital en la que la tecnología marca tanto el ritmo como la dirección de las empresas; éstas, organizaciones denominadas empresas 4.0, se mueven ya con total soltura en el ecosistema digital y son espejos en los que el resto del entramado empresarial debe reflejarse.

 

Inteligencia Artificial, Big Data, Robótica, Ciberseguridad, Realidad Virtual, analítica, Internet of Things, la nube, 3D… Los expertos señalan estas nueve tecnologías como las llaves que favorecen el surgimiento y auge de estas Industrias 4.0. Dichas tecnologías permiten a estas empresas ganar en agilidad y, por tanto, en competitividad ante un mercado incierto.

 

Parece relativamente sencilla la inmersión en el proceso de transformación que exigen los nuevos mercados, la nueva economía y la nueva empresa. En definitiva, solo se trata de analizar de forma inteligente los datos, depurar los procesos mediante la información que se obtiene, proveer a la organización de las mejores infraestructuras técnicas y conseguir el equipo humano de mayor calidad.

 

Sin embargo, esta inmersión responde a una planificación estratégica determinada por la experiencia del usuario.

 

 

LA PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA DE LAS EMPRESAS 4.0

 

Si, además, todo esto llega de la mano de las nuevas tecnologías, las herramientas de análisis y los procesos automáticos, el machine learning y la inteligencia artificial, se hace realmente difícil imaginar que con tal precisión no se pueda alcanzar el éxito.

 

Sin embargo, hay un elemento que sobrevuela todo lo anterior y sin el cual la viabilidad de ese éxito se ha de poner en entredicho, se trata del aspecto diferenciador.

 

Para poder competir, lo primero que debe hacer la empresa es establecer con claridad qué elementos puede y quiere diferenciarse. Todas las industrias pueden tecnificar, automatizar y optimizar sus procesos, pero eso solo conduce a una competencia por los precios que, finalmente, puede conducir a la ruina.

 

La estrategia ha de establecer los componentes de ese aspecto diferenciador, fijar metas y objetivos para implementarlo y planificar con detalle el camino para conseguirlo.

 

 

A QUÉ SE ENFRENTAN LAS EMPRESAS 4.0: LA TRANSFORMACIÓN HUMANA

 

Más allá de la necesaria transformación digital, el proceso de inmersión en el IoT o la realidad aumentada que puede parecer todavía un futurible, la nueva industria 4.0 se enfrenta al reto de abordar una transformación humana bidireccional.

 

Una transformación tanto en su concepto interno del equipo humano como en su proyección al exterior.

 

Por otro lado, la velocidad a la que se producen los cambios y las innovaciones provoca en el liderazgo de las empresas un vértigo que conduce a la inseguridad.

 

Según declaraciones de Klaus M. Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, comienza a aparecer en las empresas una sensación de ansiedad ante los cambios tan rápidos que se producen que conduce a la desconfianza y hasta al miedo.

 

Aunque la empresa se encuentre ante el mejor sistema de ayuda para la toma de decisiones que ha tenido en su historia, las mejores herramientas de análisis y la capacidad de optimizar sus procesos, se enfrenta al reto de abordar un modelo de negocio en evolución constante si quiere mantener su posición en los mercados.

 

No parece fácil encontrar fórmulas de permanencia o mínimamente estables. Además, se han de prever las evoluciones a futuro de un proceso que no solo transforma la empresa, sino los propios mercados. 

 

La misma transformación industrial provoca una nueva estructura social que puede llegar a producir la dualización de la sociedad. Aunque las mejoras de las incorporaciones tecnológicas se han demostrado, históricamente y a la larga, como un beneficio, los efectos a corto plazo pueden ser muy duros.

 

Las previsiones del Foro de Davos en las que los procesos de automatización supondrán una destrucción de empleo tres veces superior a la creación hasta el año 2020 confirman lo que los investigadores del MIT, Brynjolfsson y McAfee, pronosticaban en su ensayo de 2011 Una carrera contra la máquina.

 

Se puede asistir a una dualización social en los próximos años que afecte gravemente a la demanda en términos cuantitativos y a la definición del target, e incluso la concepción de productos y servicios en términos cualitativos.

 

 

ASPECTOS CLAVE EN LA 4ª REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

 

Dentro de este panorama poco o nada queda al azar. Los datos han inundado de información el organigrama y el análisis inteligente de los mismos ha tomado el gobierno de las decisiones. 

 

Nada deja resquicio a la intuición. Esta ha sido sustituida por el profundo conocimiento de los datos, el establecimiento de estrategias precisas y la perfecta planificación para alcanzar las metas y objetivos propuestos.

 

  • La globalización en el punto de mira del desarrollo de negocio

 

La globalización y la tecnología han puesto al alcance de la mano nuevos mercados que para la mayoría de las empresas eran impensables hace solo unos años. Para aquellas que se atrevían a abordarlos suponían una gran inversión en tiempo y recursos. 

Las industrias y negocios de carácter local abordan ahora mercados nacionales e incluso internacionales a solo un clic de un comprador que está a miles de kilómetros y las infraestructuras logísticas le permiten disfrutar de su nueva adquisición en poco más de 24 o 48 horas.

 

Grandes plataformas como Alibaba ponen a disposición de terceros sus infraestructuras de comercialización y logística, altamente tecnificadas, para modelos de negocio B2C y B2B. Pero, además, aportan todo un know how de la cultura, funcionamiento de los mercados y fórmulas de desembarco y penetración en ellos que hasta ahora eran prácticamente inaccesibles.

 

  • La competitividad como reto principal

 

Se podría pensar que, para aquellas empresas que no tienen este enfoque expansivo, la 4ª Revolución Industrial no altera en gran manera su forma de conducirse o estructurarse.

 

Sin embargo, esta transformación está provocando que los productos y servicios sean cada día de mayor calidad y mejor precio. El target puede conseguir el producto que demanda desde miles de lugares que hasta ahora le eran inaccesibles y, por consiguiente, encontrar la mejor solución.

 

Esto lleva a la constante mejora de competitividad que se basa en estrategias de optimización de los procesos de producción y en la incorporación de valor añadido a la oferta.

 

El negocio local se ve obligado a una reorientación que implica, o bien competir en las mismas condiciones que el resto de las empresas de su sector de actividad, independientemente de su tamaño, o bien reorientarse con el fin de competir en otro plano.

 

  • Protagonistas estratégicos en el desarrollo de negocio

 

Las nuevas tecnologías se han convertido en el medio o vehículo de cada uno de los intervinientes en el desarrollo de negocio y, a su vez, en el elemento integrador de toda la estructura y organización.

 

Nunca antes las sinergias dentro del esquema empresarial habían sido tan evidentes y la interdependencia tan manifiesta. Cada cambio en un proceso provoca de inmediato la necesaria alteración de otra área que, más que sumar, multiplica el resultado de los cambios.

 

En este proceso de depuración son cuatro los intervinientes organizativos que han cobrado un especial protagonismo:

 

  • Las máquinas y autómatas.
  • El capital humano.
  • Los datos.
  • Los sistemas inteligentes de optimización de procesos ERP y CRM.

 

 

QUÉ ESTRATEGIAS DEBEN APLICAR LAS EMPRESAS

 

En todo este proceso tan cambiante es importante abstraerse de la velocidad para poder tener una perspectiva a largo plazo. Si la empresa se sumerge de lleno en la vorágine de los cambios, es muy posible que el vértigo de los mismos no le permita alcanzar el objetivo final de la consolidación cuando todo tienda a estabilizarse.

 

  • Cuestionar permanentemente el modelo de negocio

 

Las grandes empresas tienden a la sobreexplotación de sus modelos de negocio y a dejar de explorar. Sin embargo, la obsolescencia de los modelos de negocio es cada día más rápida y se hace necesario establecer una estrategia que planifique la investigación.

 

No se puede dejar de estimar que aquello que hace a la empresa más competitiva, la hace también más vulnerable y que la posible dualización social y un panorama en el que el autoempleo sea la única salida capaz de proporcionar prosperidad a mucha gente hacen del emprendimiento un competidor de gran flexibilidad.

 

Las nuevas tecnologías proporcionan a la startup la posibilidad, como makers, de abordar todo el proceso de producción, desde el diseño propio a la fabricación, comercialización y entrega del bien al cliente ahorrando infinidad de costes estructurales y evitando el intermediario.

 

Así, empresas como Amazon no dejan de experimentar con nuevos modelos que incluyen diferentes alternativas de tiendas físicas como el modelo de tienda pop-up que se pudo ver en Madrid en noviembre del 2018 con ocasión del Black Friday.

 

  • Establecer nuevas estrategias de gestión del talento y liderazgo

 

El efecto inmediato de la automatización de procesos y la robotización es el nuevo protagonismo que adquiere el equipo humano en la empresa. Lo que se ha venido en denominar el talento es lo que realmente puede diferenciar a unas empresas de otras y hacerlas más competitivas.

 

La selección por su calidad se encuentra en proporción directa a la imagen que proyecta la empresa, para la atracción y la retención del talento.

 

La diversidad y la inclusión son elementos esenciales de la prosperidad dentro de una estrategia policultural enfocada a mercados globales, capaz de asimilar las ideas externas y proyectarlas de nuevo al exterior como un valor añadido al producto.

 

Desde el propio talento se ha de desarrollar el liderazgo. Un liderazgo compartido y colaborativo que genere constantemente ideas, aislándose de la ansiedad y favoreciendo la asunción de nuevos retos.

 

  • Incorporar valores a la marca

 

Como se ha visto, en el proceso de revolución y transformación industrial son inevitables las pérdidas derivadas de los sucesivos momentos disruptivos que introduce la incorporación de las nuevas tecnologías. Unas pérdidas que, en la opinión de las audiencias, pueden ser atribuidas a las marcas, achacarles su responsabilidad y deteriorar gravemente su reputación.

 

Se ha vivido y se vive con industrias directamente relacionadas con el deterioro del medio ambiente o con la explotación de la mano de obra infantil y ahora se puede volver a vivir asociando a las empresas con la destrucción de empleo, la maximización de beneficios y la falta de responsabilidad social.

 

Por ello, es de suma importancia establecer una estrategia de compensación que defina políticas claras de actuación en materias de responsabilidad social. En definitiva, se trata de humanizar las empresas y hacerlas cercanas.

 

Pero, además, estos valores que se incorporan a la marca han de ser transmisibles, comunicarse a través de una estrategia de branding que no haga percibir las actuaciones como una mera intención compensatoria. 

 

En esencia, deben ser capaces de ser percibidos como una propia voluntad de mejora de la empresa y un interés por reconstruirse internamente. Incrementar sus propias capacidades de generación de oportunidades de trabajo, reducir su impacto, beneficiar activamente el medio ambiente y, en definitiva, contribuir a crear un mundo mejor y una sociedad equilibrada son los objetivos que construirán la reputación de la marca.

 

  • Enfoque holístico

 

La empresa se ha de enfrentar a su realidad como un todo. El clásico enfoque por áreas debe desaparecer para entender que cada evento es el resultado de múltiples interacciones.

 

El resultado de la empresa no es igual a la suma de sus partes, sino que estas se multiplican en un proceso sinérgico ofreciendo el resultado de algo completamente distinto y único.

 

De esta forma, el resultado negativo en cualquier área no se traduce en una simple resta, sino que convierte todo el resultado en negativo al multiplicar por menos y el positivo tampoco suma, sino que potencia por el mismo efecto.

 

Por lo tanto, tampoco se puede utilizar el análisis de datos para la toma de decisiones por departamentos estancos o definir las estrategias de una forma individual. Han de ser analizados y proyectados en referencia a un todo y teniendo en cuenta sus múltiples interacciones en las que cada variable afecta a otras alterando el resultado individual y global.

 

La empresa se enfrenta a numerosos retos dentro de la revolución industrial que se está

viviendo. Retos que le ponen en el camino de la supervivencia y el éxito o de la desaparición. De la estrategia para abordarlos y la correcta planificación va a depender seguir un camino u otro. 

 

La planificación estratégica con un enfoque holístico de la realidad empresarial es imprescindible para acometer la transformación que exige un panorama cambiante que evoluciona a grandes velocidades. Si ya se hace complicado prever las consecuencias finales de esta 4ª Revolución Industrial, sin dicha planificación se hace imposible.

 

El capital humano y el liderazgo se convierten en el auténtico motor de las empresas en una revolución en la que las máquinas y la automatización de procesos son protagonistas. La planificación estratégica es su arma más eficaz.