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La digitalización de la agricultura para que sea más ecológica

Lo último fecha 17 noviembre 2019


La digitalización de la agricultura marcará una nueva revolución en el sector primario. Un nuevo avance que va a permitir dar respuesta a una emergencia alimentaria producida por los desequilibrios producidos por el crecimiento demográfico mundial.

 

La relación entre el ser humano y la agricultura siempre ha sido muy estrecha. Cada nuevo avance aumenta la cantidad de alimento disponible, lo que va de la mano de la expansión de la población. En un mundo con más de 7000 millones de seres humanos, la producción de alimentos debe avanzar al siguiente nivel.

Las nuevas tecnologías para la agricultura

La domesticación de las plantas y animales marcó la primera revolución que sufrió la humanidad. El uso y aprovechamiento de estos para el provecho del hombre supuso una gran evolución que permitía la supervivencia del ser humano.

 

Desde entonces, sucesivas generaciones han perfeccionado las técnicas, el cultivo y el dominio de la propia naturaleza con un solo objetivo: mejorar el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, hoy en día se ha sumado un segundo objetivo, el de la búsqueda de soluciones ecológicas que dejen atrás el uso de pesticidas y agentes nocivos.

La búsqueda de un mayor rendimiento es sinónimo de un aumento de la eficiencia. Aquí es donde entran las nuevas tecnologías para la agricultura que trae consigo la revolución digital
. En el mundo rural, incluido el de España, comienzan a verse tractores que funcionan solos, drones que sobrevuelan los cultivos y robots que recogen los frutos que da la tierra.

Diversas tecnologías, las cuales se aplican ya en otros ámbitos, llegan a la agricultura. Los ya mencionados drones son empleados para mapear los terrenos
, algo que permite aprovechar mejor las posibilidades de cada finca. Además, en un futuro cercano lograrán controlar el avance de las plagas y la maduración de los cultivos. Así, la recolección solo se hará en el momento óptimo y aprovechando al máximo lo cultivado.

En este sentido, la acción humana presenta algunos problemas en el momento de la cosecha, ineficacias. El mejor ejemplo lo tenemos en la propia conducción y el manejo de tractores, tanto para el arado como la posterior recolección, pues acaba siendo una tarea monótona y repetitiva que lleva al cansancio del conductor y, en ese momento es cuando aparecen los errores.

Los sistemas de autoguiado permiten a los tractores, y otras máquinas que están por llegar, mantener la eficiencia en todo momento. De esta manera, el granjero solo tendrá que supervisar el buen funcionamiento de la maquinaria y optimizar sus actividades en función de los datos recibidos.

No obstante, la gran innovación del sector primario es la aplicación del machine learning. Esta tecnología se basa en el uso de algoritmos capaces de analizar una ingente cantidad de datos. Estos son filtrados en busca de patrones, lo que hace que dicho algoritmo se refine y sea más eficiente. Asimismo, si se combina con el internet de las cosas, las máquinas podrán compartir información entre ellas y actuar mucho mejor en conjunto optimizando tiempos y costes y favoreciendo la producción, tanto en calidad como en cantidad, un problema que debemos afrontar lo antes posible.

Una revolución necesaria
Con el avance del cambio climático y una población cada vez mayor, la agricultura debe innovar. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) estima que para 2050 se tendrá que producir un 50 % más de alimentos que en 2012. Solo así se podrá satisfacer la demanda mundial, pero sin contaminar más o agotar los suelos.

Por ejemplo, con el uso de drones y la tecnología de aprendizaje de máquinas el uso de pesticidas se reducirá, ya que se podrá actuar de manera preventiva contra las plagas. Así, el impacto que puedan tener sobre los cultivos será mínimo, lo que garantizará una eficiencia alta y unas cosechas a la altura de las exigencias de miles de millones de seres humanos.

En definitiva, la digitalización de la agricultura traerá consigo la enésima revolución que ha sufrido este sector desde su desarrollo hace ya más de 10 000 años. Gracias a los avances comentados el hambre en el mundo podría llegar a ser erradicado, pero sin agotarse los suelos ni contaminarlos en el proceso.