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Claves para tener un equipo de trabajo exitoso

Formación fecha 11 febrero 2020


El timing es esencial para perseguir los objetivos de un equipo de trabajo exitoso. La procrastinación es el enemigo mortal del rendimiento constante, y la proactividad su gran aliada.

 

Para una persona proactiva, la organización es parte integrante de su personalidad y, ante esta cualidad, la presión no existe. Es este tipo de profesional el que ha de buscar una empresa que desee que sus equipos brinden el máximo rendimiento.

 

LA MOTIVACIÓN DEL EQUIPO DE TRABAJO

 

Cuando se habla de la motivación del equipo de trabajo de ingeniería, no se debe hacer en referencia a incentivos, individuales o colectivos. En un equipo la interdependencia es inevitable y son las competencias transversales las que diferencian el éxito del fracaso.

 

Cómo asume estas competencias transversales cada trabajador es lo que marca la diferencia entre un talento de calidad y un talento de excelencia. Para los que conforman un equipo de trabajo, el ser consciente de que esa excelencia está presente en todos y cada uno de sus componentes es la mayor motivación que existe.

 

Hacer palpable la excelencia del equipo

 

Es evidente que un equipo de trabajo exitoso partirá del perfecto conocimiento de cada uno de los individuos que lo conforman en su capacidad. Además, la experiencia en la ejecución de proyectos anteriores y su éxito habrán consolidado su confianza en el equipo. Trabajar conjuntamente se convierte aquí en la mayor motivación de todas, ya que esto asegura la eficacia.

 

Fomentar la confianza en el equipo

 

Sin embargo, ante un equipo no consolidado la confianza es cuestión de fe, y es frecuente que en el entorno de un proyecto la fe por sí misma no mueva montañas. Es conveniente reforzarla con pruebas empíricas y destacarlas. Promover el conocimiento entre los diferentes componentes del equipo mediante actividades colectivas es el primer paso hacia la integración, y el conocimiento directo es el camino a la confianza.

 

Una perfecta planificación participativa

 

Según el Informe del Caos 2015 elaborado por The Standish Group, solo un 29 % de los 50.000 proyectos analizados en 2015 en todo el mundo tuvo éxito. Un 19 % fueron totalmente fallidos, y un nada despreciable 52 % fue calificado de dudoso.

La duda es el mayor enemigo del éxito de un proyecto. Cualquier tipo de duda trasmite directamente inseguridad al equipo y, entonces, hasta las propias capacidades individuales son puestas en entredicho por los mismos que las detentan.

 

Una planificación impuesta con verticalidad sistemáticamente genera dudas. Partir de esa misma planificación articulada desde la transversalidad y el enfoque de trabajo colaborativo ayuda al conocimiento y a la exposición de las limitaciones individuales, poniendo de relieve las interdependencias y el grado de preocupación que estas provocan, y favoreciendo la asunción de responsabilidades.

 

Cada objetivo alcanzado es un firme paso hacia el éxito

 

La mejor arma de motivación en un proyecto son sus propias metas parciales individuales marcadas por los plazos. Alcanzar estas genera la doble satisfacción del objetivo cumplido por parte de los responsables y del alivio de los que dependen de ellas, porque su cumplimiento con éxito favorecerá el alcance de las suyas just in time.

 

Destacar los logros es vital para el buen funcionamiento del equipo de ingenieros. Cuando un miembro constata la eficacia de los otros, se ve en la responsabilidad de incrementar la suya propia. Se trata, en definitiva, de poner la competitividad interna en positivo. A ningún talento le gusta ser menos que otro, o señalado como responsable de un fracaso.

 

Configurar un equipo de trabajo exitoso requiere de un proceso de selección bien enfocado, pero su buena práctica depende de la confianza interna entre todos sus miembros y la asunción de las competencias transversales de cada individuo dentro de una responsabilidad colectiva.