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5 factores que retrasan los proyectos de innovación

Lo último fecha 17 febrero 2020


5 FACTORES QUE RETRASAN LOS PROYECTOS DE INNOVACIÓN

 

Los proyectos de innovación son indispensables para cualquier empresa, pero pueden verse retrasados por varias razones. Diferentes prácticas, o su falta, ponen en peligro el buen desarrollo de estos diseños. Si las empresas no son capaces de anticiparse, acabarán por consumir recursos en unos esfuerzos que les resultarán estériles.

 

LOS CINCO FACTORES QUE PONEN BARRERAS A LA INNOVACIÓN

 

Para innovar no hay un solo camino, pero es posible fracasar en el intento de múltiples maneras. Para evitar que un proyecto se retrase, es necesario tener en cuenta cinco factores. Estos consiguen poner auténticas barreras a la innovación o la lastran para que no llegue a buen puerto.

 

 

1. Falta de planificación

 

La planificación es esencial a la hora de desarrollar cualquier proyecto. De hecho, es el primer paso que hay que llevar a cabo, ya que supondrá crear una guía para los trabajos que vengan después. Esta debe contener todos los objetivos, cómo se van a conseguir y, además, habrá que asignar unos tiempos y recursos para su consecución.

 

Para evitar el fracaso, es necesario ser realista durante esta primera fase y respetarla al máximo. Por otro lado, si bien no es posible prever determinadas contingencias, sí que se puede incluir en el plan una dotación de recursos que garanticen que el proyecto seguirá avanzando. Tampoco hay que realizar cambios bruscos cuando el desarrollo esté en marcha, ya que solo se conseguirán retrasos y mayores gastos.

 

2. Añadir recursos para agilizar los plazos

 

Aunque parezca contradictorio, añadir más recursos a un proyecto que ya está retrasado solo empeorará la situación. Si, por ejemplo, se contratan nuevos empleados, habrá que instruirles en las labores que se están llevando a cabo y deberán aclimatarse al ritmo de trabajo. Esto solo generará más atrasos que, en última instancia, causarán la cancelación del proyecto.

 

Para suplir esta falta, hay que actuar de manera previsora, ser constantes en los trabajos y haber hecho una planificación realista, la cual se debe basar en el conocimiento preciso de la situación de la empresa.

 

3. No aceptar las limitaciones

 

Sacar adelante un proyecto no es cuestión de trabajar continuamente a destajo, hay que actuar de acuerdo a las fechas establecidas. Para no causar demoras innecesarias, es fundamental conocer la realidad de la empresa y mantener un ritmo constante.

 

Dejar actividades para el futuro que se pueden efectuar en el presente, pensando que aún queda tiempo, causará retrasos que echarán al traste todo el proyecto. Además, cargar con más trabajo del planeado puede provocar fatiga a los empleados y que estos no rindan como deberían.

 

4. Falta de seguimiento

 

Uno de los aspectos fundamentales de cualquier proyecto es la posibilidad de comprobar su buen avance. Estos indicadores deben establecerse en la fase de planificación, ser efectivos y contener correctores para evitar retardos en el desarrollo.

Por ejemplo, establecer una serie de indicadores clave de rendimiento será más que suficiente para conocer al detalle en qué fase se encuentra el desarrollo y solucionar cualquier problema en ciernes.

 

5. Falta de experiencia

 

Esta puede manifestarse tanto en los responsables del proyecto como en los trabajadores. Además, la formación también juega un rol importante, aunque es bastante común que los encargados no estén bien instruidos en la gestión de los proyectos.

 

No obstante, este problema se soluciona colocando a los perfiles más adecuados en el organigrama del proyecto. De nada sirve que una persona sin experiencia esté al mando, ya que no sabrá reaccionar ante determinadas dificultades.

 

En definitiva, los proyectos de innovación son demasiado delicados como para no prestarles la debida atención. Si alguno de estos cinco factores se cumple, los retrasos que causarán serán suficientes como para poner fin a todo el proceso.