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Cimentaciones profundas, ¿cuándo son una buena elección?

Ingeniería fecha 10 marzo 2020


Las cimentaciones profundas para estructuras son de gran utilidad para garantizar la calidad y la durabilidad de ciertas obras de construcción. Estas se deben proyectar cuando los terrenos no cumplen, a cabalidad, con los coeficientes de seguridad y los asientos máximos establecidos para el tipo de edificación en cuestión.

 

Y, especialmente, cuando las superficies del suelo no cuentan con la capacidad portante adecuada; en esos casos siempre es preciso realizar este tipo de cimentaciones. Estas garantizan que se transmitan las cargas de las estructuras a una mayor profundidad, con el objetivo de encontrar la resistencia necesaria para su soporte.

 

¿Qué son las cimentaciones profundas?

 

Se puede decir que las cimentaciones profundas son obras de ingeniería civil que se ejecutan cuando se decide hacer una edificación en un terreno que presenta deformaciones o irregularidades en sus capas superficiales.

 

Asimismo, el desarrollo de estas cimentaciones se justifica cuando los espacios no cumplen con los estándares de calidad y los asientos máximos permitidos. Llevar a cabo su ejecución resulta más difícil y costoso que en el caso de otros tipos, entre ellos, la cimentación superficial.

 

¿Cuándo se utilizan?

 

Existen casos en los que es preciso el empleo de cimentaciones profundas de forma obligatoria. Entre ellos, están los siguientes:

 

- En terrenos donde el agua presente en la superficie dificulte la construcción de cimentaciones superficiales.

 

- En zonas heterogéneas que presentan bajos asientos diferenciales, producto de la heterogeneidad de su sustrato resistente.

 

- En los casos en los que la carga de hundimiento es menor que la carga transmitida por la distribución. Esta situación es apreciable en espacios o terrenos de poca resistencia o cuando las cargas son muy altas.

 

- Cuando los asientos de la edificación están limitados.

 

¿Qué tipos de cimentaciones profundas existen?

 

En la actualidad es posible encontrar varios tipos de cimentaciones profundas. Resaltan los pilotes, al ser los más usados. Algunos de los criterios por los que se clasifican son los siguientes:

 

El material con el que están elaborados

 

En este caso, están los pilotes compuestos de modo prefabricado o in situ (con hormigón y acero). Asimismo, existen otros constituidos en madera junto con los materiales antes mencionados.

 

El tamaño de la pieza

 

Según el diámetro del pilote se catalogan, por ejemplo, en micropilotes, cuya técnica de construcción es diferente al resto y su diámetro es menor de 30 cm. Además, se distinguen tres grupos más. Los que presentan un diámetro que oscila entre los 30 y 45 cm; aquellos que se encuentran entre los 45 y 100 cm, que son los más usados, y los pilotes de gran tamaño. En este último caso, su diámetro es de más de un metro.

 

La morfología del pilote

 

Al tenor de este aspecto, se pueden dividir en anulares —que presentan un orificio en su interior—, cilíndricos y aquellos con forma de prisma.

 

La forma en la que se transmite la carga

 

En base a esta característica se dividirían en pilotes columna y pilotes flotantes. En el primer grupo están contenidos los que transmiten la carga por las puntas, al apoyarse en un terreno cuya capacidad portante es alta. Por el contrario, el segundo de los casos aglutina a aquellos que mayormente transmiten la carga producto al rozamiento que ejerce el fuste al terreno.

 

Las cimentaciones profundas se deben proyectar, obligatoriamente, en los casos donde los terrenos no son seguros. O sea, cuando no se cumple con los asientos máximos reglamentados. Este tipo de cimientos ayudan a garantizar la calidad de una construcción. Por otro lado, el asesoramiento especializado en gestión de proyectos puede establecer una operativa más jerarquizada durante toda la obra, y no solo durante esta fase crítica.