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Constructividad, constructibilidad y constructabilidad: tres conceptos estrechamente ligados

Ingeniería fecha 10 marzo 2020


Existen algunos términos de ingeniería cuyo significado ha de conocerse para facilitar el desarrollo de las obras de construcción. Concretamente, las referencias constructividad, constructibilidad y constructabilidad presentan algunos evidentes problemas en su diferenciación. Aunque algunos carecen de significado según la RAE, son traducciones directas del inglés que se usan ampliamente en la ingeniería civil.

 

Los tres términos, a pesar de estar estrechamente relacionados entre sí, poseen matices muy diferentes en sus significados. Así, su correcta interpretación y aplicación puede contribuir al ahorro de tiempo, recursos y mano de obra que se emplea para realizar un proyecto de construcción.

 

¿Qué es la constructividad?

 

Al hablar de constructividad se hace alusión al empleo eficaz de los recursos durante el desarrollo de un proyecto determinado. En otras palabras, se asocia con el grado de aprovechamiento de los materiales y medios de construcción.

 

Su uso, por tanto, se refiere la optimización del uso de los recursos humanos y materiales, al tiempo que se cumple con los estándares de calidad definidos en cada caso y con los requerimientos pactados con el cliente. Esta terminología está vinculada con la fase de proyecto.

 

En cualquier caso, los resultados que se obtienen al aplicarla dependen en un alto grado de la labor del equipo que desarrolla el diseño. Cuando se habla de constructividad se han de tener en cuenta, entre otros aspectos, los cambios o modificaciones que puede sufrir un proyecto una vez se inicia. Así se podrá adaptar a escenarios no previstos en el diseño original, o a problemas que quedaron sin resolver.

 

¿Qué es la constructibilidad?

 

Este término está presente en todas las fases de desarrollo del proyecto, y se vincula con la gestión de todas las partes o actores que intervienen en este, como por ejemplo los gestores del proyecto, los proyectistas y hasta los propios constructores. Asimismo, el concepto se aplica en la fase de diseño.

 

Se diferencia de la constructividad en que no se centra en el uso de los recursos, sino que aboga por la incorporación de personal cualificado y experimentado en las labores de construcción: esto ayudará a perfeccionar los resultados que se obtienen en las obras.

 

Por lo tanto, se puede decir que la constructibilidad se relaciona con la gestión del proyecto y con la incorporación de profesionales con dilatada experiencia en el desarrollo de obras constructivas que guarden similitud con el proyecto que se desea acometer. Su participación contribuye a incrementar la facilidad de construcción y el ahorro de los medios de los que se dispone.

 

¿Qué es la constructabilidad?

 

En cambio, cuando una persona se refiere a constructabilidad, habla sobre la metodología o sistema usado para facilitar las labores del diseño y, por tanto, para perfeccionar la ejecución. En todos los casos, se persigue que se integren en las etapas iniciales el conocimiento y la experiencia. La idea subyacente es valorar todos los aspectos técnicos y condicionantes del entorno con el propósito de lograr las metas trazadas.

 

Aunque varios de sus principios se asocian a la fase de planificación, otros se vinculan con las etapas de diseño y adquisición. La constructabilidad supone realizar una óptima planificación, que contribuya a mejorar la eficiencia de los procesos que se llevan a cabo en las obras.

 

De todos los términos de ingeniería civil existentes, se deben tener en cuenta, especialmente, la constructividad, constructibilidad y constructabilidad desde las fases tempranas del proyecto. Al aplicar estos tres conceptos, es posible incrementar la eficiencia, el aprovechamiento de recursos y la calidad de las obras de construcción. Por eso es importante utilizarlos con propiedad y revisar dos veces lo que se lee o escribe; así se evitarán los, por otro lado, comprensibles, malentendidos