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La importancia del emprendimiento estratégico.

Lo último fecha 10 noviembre 2020


En un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), las empresas deben de estar en un estado de evolución estratégica constante. La capacidad de la organización de renovar y mutar los modelos y la flexibilidad para dar soluciones a lo exigido por el mercado son clave para que ésta pueda sobrevivir.

 

Estamos en un momento en la que la renovación o no renovación de las formas de trabajar y las rutas de la empresa no son una opción si se quiere estar en el mercado en los próximos meses. Ante esta situación, son los directivos o emprendedores los impulsores del cambio y los perfiles que deben de decidir estratégicamente hacia donde ir en base a la cultura de la organización, estrategia, fase del proyecto y nivel de desarrollo de la empresa.

 

Desde una visión cognitiva, una decisión estratégica se basa en la relación de tres factores determinantes: estructura cognitiva, percepciones de la dirección sobre el mercado y las metodologías de decisión sesgadas por la opinión y conocimiento. A estos a lo que se le llama gestión del cambio. En estas situaciones de decisión, el conocimiento sobre la situación del contexto de mercado es fundamental para el directivo o emprendedor, así como, el estudio que hagan de él. El conocimiento que extraiga determinará que competencias y habilidades son imprescindibles para hacer frente a los nuevos retos que se avecinan.

 

Este conocimiento y las habilidades desarrolladas serán clave para que el directivo pueda crear procesos de toma de decisiones adecuados para hacer frente a contextos hostiles. En estos momentos decisivos, la orientación estratégica del directivo es un elemento impulsor y renovador del modelo de negocio.

 

De esta capacidad de hacer frente al cambio desde una visión estratégica surge la principal ventaja competitiva sostenible que tiene la organización en el tiempo, sus directivos (con sus percepción y creencia sobre el entorno). El correcto alineamiento entre la organización (interno) y el mercado (externo) supone un cambio y re-start continúo impulsado tanto por posturas emprendedoras con mayor visión innovadora, menor aversión al riesgo y alta proactividad como por posturas analíticas y estratégicas. Esta nivelación interno-externo en entornos VUCA se cimienta en la conjugación de la dimensión estratégica y la dimensión emprendedora. Sobre todo cuando florecen barreras al cambio y vicios complejos de derrotar.

 

 

El emprendimiento estratégico y las organizaciones ambidiestras

 

Se conoce que, a mayor nivel de hostilidad, mayor es la tendencia a tomar posturas emprendedoras en la organización. Por ello, es clave conseguir que no solo en los momentos de tensión se saque la “vena emprendedora” si no, que los perfiles directivos, tanto de startups como de grandes corporaciones, estén en todo momento alineados con lo que se llama el emprendimiento estratégico.

 

Este emprendimiento estratégico, tan fundamental hoy en día, requiere tanto de una forma de pensar estratégica como de una cultura y liderazgo emprendedor. Startups y grandes empresas con agilidad, flexibilidad, mentes creativas y una constante innovación en todos los sentidos.

 

Para que un proyecto prospere correctamente se debe tener en todo momento en la mente el binomio, estrategia e innovación. Conceptos muy relacionados a lo conocido como organizaciones ambidiestras. Empresas que saben gestionar eficientemente los recursos existentes, sin dejar de lado en ninguno momento la visión de futuro, la innovación y las inversiones para el crecimiento.

 

Es por todo ello que, los activos más importantes de todo proyecto innovador y emprendedor son los propios fundadores, los que guían el proyecto en todo momento (estrategia-emprendimiento). Y son justo estos activos los que más valoran los inversores y business angels a la hora de apostar por un negocio, junto a la capacidad de dirigir el negocio.