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El origen de la ingeniería de caminos en España

Lo último fecha 08 setembre 2019


Carreteras, pasos de montaña, presas, embalses y pantanos, sifones, conducciones de agua o puertos marítimos son obras que dependen de la ingeniería de caminos, canales y puertos.

Algunos dicen que el primer ingeniero de la historia fue el erudito egipcio Inmohtep. Desde otra perspectiva más moderna hubo quién se señaló a sí mismo como primer ingeniero civil. Es el caso de John Smeaton, diseñador y constructor del faro de Eddyston y fundador de la primera asociación profesional de ingenieros en 1771.

 

Nace la ingeniería de caminos en España

En España, la historia de los ingenieros de caminos arranca con el interés del rey Carlos IV por poner un orden en la ejecución de las obras públicas y evitar los errores tanto técnicos como económicos que se venían produciendo en éstas. Para ello, crea en 1799 la ordenanza que establece y regula la Inspección General e Caminos. Esta ordenanza ya define un organigrama funcional en el que se establecen las responsabilidades de facultativos y comisarios, peones camineros y demás empleados de mantenimiento. Así mismo se fijan las dotaciones necesarias por zonas y las vías que han de ser atendidas.

En la ordenanza, los máximos responsables de toda la estructura son los comisarios. Esta figura se entiende como precursora de la figura del ingeniero de caminos, pues se especifican tanto las capacidades que debe tener y conocimientos como las habilidades que debe ostentar. Todo ello en una forma curiosamente muy parecida a la que se utiliza hoy como referencia de las cualidades buscadas en los nuevos talentos en empresas y organismos.

Así, dice la orden firmada en Aranjuez que para acceder al empleo de inspector el candidato debe reunir conocimientos de matemáticas, geometría práctica y uso de instrumentos, especialmente aplicados en la obra civil e hidráulica, además de «mucho ingenio y buenas cualidades».

El primer inspector general sería el Conde de Guzmán, y a él le sucedería en este cargo Agustín de Betancourt, considerado el verdadero padre del Cuerpo de Ingeniería de Caminos.

 

Los ingenieros de caminos de Betancourt

Betancourt se encuentra ante la necesidad urgente de dotar de personal responsable y cualificado a la estructura necesaria para la inspección. Sin embargo, sin un sistema organizado y reglado era muy complicado homogeneizar la cualificación necesaria, la calidad de la misma y garantizar la idoneidad para asumir funciones de tan elevada responsabilidad.

Las únicas fuentes de formación en las habilidades y capacidades requeridas eran la Academia de San Fernando de Madrid y las escuelas de bellas artes, y estas solo se dedicaban a enseñar sobre el estilo y el arte en la arquitectura. Nada de estructuras y otros problemas técnicos. Por ello, crea un plan específico para formar a los jóvenes facultativos necesarios para llevar a cabo estas funciones.

En 1802 se inicia el primer curso de formación de la escuela, y la primera promoción se graduaría en 1804 con la denominación de ingenieros de caminos y canales. Este corto periodo de formación se debió a que el plan de estudios, dada la urgencia de contar con profesionales, se redujo inicialmente a dos años.

En el primer año se impartían conocimientos sobre:

- Mecánica.

- Hidráulica.

- Geometría descriptiva.

- Empujes de tierras.

- Bóvedas.

- Dibujo.

En el segundo año las asignaturas comprendían:

- Materiales de construcción.

- Construcción de máquinas empleadas en obras.

- Construcción de puentes.

- Obras para prevenir estragos en los ríos y conducir aguas.

- Trazado y construcción de caminos y canales de navegación y de río.

 

Hasta el día de hoy

Desde entonces la ingeniería de caminos en España ha pasado por diferentes planes formativos, formas de ingreso y planes de estudio hasta llegar a la profesión de nuestros días. Pero en su origen fue un ejemplo de ingenio y capacidad de innovación puesta en práctica para dar respuesta a las necesidades históricas.

No obstante, esta rama de la ingeniería en España vive uno de sus mejores momentos. El año pasado, por ejemplo, el Academic Ranking of World Universities (ARWU), más conocido como el Ranking de Shangai, situó a la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid como la mejor de España y la quinta a nivel mundial. Un hito que permite mirar al futuro con altas dosis de optimismo.