post-image

El futuro de la Ingeniería de Caminos

Ingeniería fecha 17 setembre 2019


La ingeniería de caminos lleva siendo una disciplina profesional desde el siglo XIX. Es una de las ingenierías más importantes, ya que de ella depende el desplazamiento de millones de personas.

La ingeniería civil requiere de fuertes inversiones monetarias, talento, previsión y está repleta de retos.

Si bien el reto en el siglo XIX consistía en trazar las primeras líneas de carreteras, modificaciones en el urbanismo medieval de las ciudades y la construcción de grandes puertos, hoy en día esta ingeniería se enfrenta a retos de un mayor calado. 

La pregunta, por tanto, parece lógica: ¿Qué le depara el siglo XXI a esta profesión?

 

UN PRINCIPIO DE SIGLO LLENO DE DESAFÍOS

La necesidad de garantizar unas buenas infraestructuras sigue siendo la misma, pero la irrupción de nuevas tecnologías, los problemas medioambientales y la fragilidad económica marcan el principio de siglo, también, para la ingeniería de caminos.

En la actualidad la automatización es ya una realidad. Cada vez se apuesta más por ella. Esto hay que unirlo al impacto del Internet de las Cosas y el auge de las ciudades inteligentes. Estas cuentan con un entramado de sensores que ofrecen ingentes cantidades de datos, que son enviados a vehículos cada día más automatizados y autónomos.

El reto para la ingeniería de caminos es saber adaptar estas nuevas tecnologías al desarrollo de grandes obras públicas. Para no errar, los nuevos ingenieros tendrán que familiarizarse con estos entornos en expansión e idear soluciones creativas a los problemas que vayan planteando las aplicaciones de estas tecnologías.

Además, tendrán que seguir garantizando la seguridad de las personas en sus desplazamientos.

 

CAMBIO CLIMÁTICO Y ECONOMÍA

Junto a esto, la concienciación sobre el cambio climático es cada día mayor, en parte porque algunas consecuencias, como la subida de las temperaturas y las lluvias torrenciales fuera de temporada, ya son realidades contrastadas por numerosos estudios. No hay que olvidar su impacto a la hora de desarrollar el urbanismo del mañana, las carreteras que conectarán las ciudades o las obras hidráulicas que las abastecerán de energía.

Así, el coste ecológico de todas estas obras, generalmente de grandes dimensiones, tendrá que estar aún más meticulosamente contemplado que en la actualidad y habrá que seguir encontrando maneras para que resulten lo menos contaminantes posible. Además, en un escenario futuro en el que la población mundial va a aumentar, las infraestructuras van a tener que dar una respuesta eficiente y que no cause más problemas de los que debe solucionar.

Un último punto a tener en cuenta es la viabilidad económica de todas estas obras. La sociedad aún se está recuperando de la última crisis y llegan pronósticos de una nueva en ciernes. Sin duda, este será el gran reto de la ingeniería civil del mañana. Para cumplir con sus objetivos tendrá que maximizar los resultados, buscar la mayor eficiencia posible y no incurrir en gastos superfluos.

Los estudiantes de hoy deberán adquirir una sólida base en matemáticas, física, biología y mecánica para abarcar su futuro trabajo, que estará dominado por los parámetros que exige la sostenibilidad de las infraestructuras. Asimismo, tendrán que trabajar en un entorno culturalmente diverso y en el que habrá una gran variedad de puntos de vista.

Puede que todos esos retos parezcan inabarcables, pero la ingeniería del mañana tendrá que superarlos para garantizar unas sólidas infraestructuras, respetuosas con el medioambiente y que permitan un desplazamiento de las personas y mercancías seguro y fluido en todo momento.

PENSAMIENTOS FINALES

La ingeniería de caminos tiene un largo futuro por delante. Los retos que imponen el crecimiento de la población, la ecología y los vaivenes de la economía marcarán esta actividad. No obstante, con esfuerzo y soluciones creativas seguirá siendo una profesión prestigiosa, bien remunerada y que merece la pena estudiar.