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Estrategia e innovación

Formación fecha 19 May 2019


La adaptación a los cambios del mercado es esencial en el mundo empresarial. Una adaptación que tiene en la innovación su punta de lanza dentro del plan estratégico de cualquier compañía sin hacer distinción de tamaño, público o sector.

 

No innovar es estancarse. Y estancarse es morir, empresarialmente hablando. Por tanto, la innovación, debe ser entendida como una vía para ganar agilidad en este proceso de transformación, en un momento en el que la globalización ha traído consigo un aumento de la competitividad de un mercado más ágil y especializado.

 

En este sentido, cabe subrayar la importancia que tienen la investigación y la innovación tanto en la gestión del negocio y su desarrollo, como en su correcta adaptación a los cambios del mercado en una realidad tan volátil como la presente. De hecho, Philip Kotler, considerado como uno de los padres del marketing moderno, señala a la innovación como una de las ocho vías de crecimiento más importantes y necesarias dentro del plan estratégico. (“8 maneras de crecer”. Ed. LID. Año 2014).

 

Sin embargo, esta innovación es una asignatura pendiente de la mayoría de las grandes empresas que, tradicionalmente, han visto cómo se diluía este espíritu innovador a medida que aumentaban de tamaño. No obstante, la irrupción de nuevos agentes como las startups debe ser contemplada como una oportunidad en sí misma para estas compañías de mayor volumen. Basadas en modelos organizativos orientados al 100% a procesos de innovación que les permite ser mucho más competitivos, las startups son -y deben ser- referentes de innovación para las grandes organizaciones cuyo plan estratégico tiene que estar orientado a la mejora de su agilidad y competitividad. Como decía, Henry Chesbrough, al que se le atribuye el haber acuñado el término “Innovación Abierta”, “La mayoría de las innovaciones fracasan. Y las empresas que no innovan mueren”.

 

Así, la influencia que ejerce sobre el desarrollo de un negocio es capital, ya que innovar tiene una repercusión positiva en la propia sostenibilidad del mismo a través de la creación y desarrollo de sus productos y servicios, que deben ser orgánicos y no permanecer inmóviles a lo largo del tiempo. Pero, además, puede repercutir en los procesos, que se deben adaptar a las tendencias y demandas del mercado satisfaciendo otro hito que hoy tiene más importancia que nunca: la experiencia del cliente. Y, también, esta innovación se refleja en la mejora de aspectos competitivos, atrayendo a nuevos clientes y distanciándose de sus homólogos en el sector.

 

Esta innovación puede repercutir también en la evolución o el cambio del modelo de negocio. Un ejemplo de ello es Samsung, una compañía fundada en 1938 como una empresa dedicada a la exportación e importación de alimentos perecederos pero que en 1961 cambia su actividad hacia la industria electrónica como resultado de un plan estratégico, una planificación que buscaba aprovechar las ayudas que el Estado ofrecía a aquellas empresas que desarrollaran su actividad en sectores clave como el de la electrónica.

 

Es obvio, por tanto, que el departamento de I+D+i debe trabajar codo con codo con el departamento de Marketing para unificar análisis e innovación con el objetivo no solo de asegurar el crecimiento sostenido y sostenible, sino también de dar respuestas a los interrogantes que demanda este mercado en constante evolución.