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¿Qué tipos de innovación empresarial existen?

Lo último fecha 10 September 2019


La innovación es una de las piedras angulares de toda empresa. Esta les permite actualizarse continuamente y mantenerse competitivas en el mercado. Depende de muchos factores y se presenta en tres tipos diferenciados. Pero antes de conocer cada tipo y sus efectos, habremos de definir con precisión qué es la innovación empresarial.

 

Una apuesta por la novedad constante

La innovación empresarial consiste en la búsqueda de soluciones novedosas a problemas existentes. Estas permiten optimizar los procesos de la empresa, mejoran la satisfacción y atención al cliente o crean productos nuevos. Para lograr tales resultados es indispensable contar con una plantilla capaz de reconocer los fallos actuales y buscar las mejores soluciones para cada uno, las cuales deben ser totalmente innovadoras.

Cada novedad genera un fortísimo impacto que puede llegar a ser disruptivo, como se explica a continuación. Sea una nueva manera de realizar las tareas logísticas, una reducción del tiempo de fabricación de un producto o la puesta en marcha de un nuevo servicio, detrás de todas estas mejoras se encuentra la creatividad, el trabajo en equipo y la voluntad de expandir las actividades de la empresa.

Los tipos de innovación empresarial

En muchos casos, innovar en el modelo de negocio es la clave del éxito y supone la supervivencia empresarial. Puede que el desarrollo de nuevos servicios no sea suficiente, por lo que hay que ir mucho más lejos. No obstante, este proceso se manifiesta en tres tipos principales, los cuales van a ser descritos a continuación:

 

1. Innovar de manera continua

Buscar soluciones a los problemas cotidianos es algo común. Puede que sean pequeños obstáculos, como la solución de un fallo redundante en la cadena de distribución de un almacén, pero sus resultados se van acumulando junto a otros. Esto crea una verdadera inercia de cambios en el tiempo, los cuales van surgiendo casi de manera continua y siempre que hay un nuevo problema.

 

No ofrecen una solución radical, pero sí una parcial que se combina con el resto para generar un impacto mayor en el tiempo. Tampoco es necesaria una gran inversión, ya que van desarrollándose sobre la marcha casi junto al descubrimiento de nuevos problemas. Une a diferentes áreas de conocimiento dentro de la empresa y aporta mejoras progresivas en la calidad de los servicios, los productos o la misma producción.

 

2. Innovar de manera progresiva

La motivación para este tipo de avance surge de una complicación puntual. Esta puede ser una pequeña crisis que atraviesa la empresa, la cual ha de ser solucionada en el transcurso de un tiempo reducido.

Quizá en la finalización de un proyecto se llega a la conclusión de que se han dado errores en la cadena de producción. Estos son totalmente nuevos, por lo que hay que determinar su origen y buscar una solución novedosa. No habrá un avance que marque un antes y un después, pero se alcanzará un valioso conocimiento nuevo en esa área de producción.

 

3. Disrupciones

Suponen cambios radicales tanto en la empresa como en la industria en su conjunto. La novedad puede ser tal que, por ejemplo, un producto en concreto deje obsoleto a todos los demás o que una nueva tecnología modifique las relaciones con los clientes. Un buen ejemplo de disrupción son las redes sociales, que marcaron un antes y un después con su implantación y popularización.

 

En conclusión

La innovación permite a una empresa reciclarse y sobrevivir. Esta puede ser continua, progresiva o disruptiva, con nuevas propuestas que marcan un antes y un después. La mayoría de las empresas innova de los dos primeros modos, pero muy pocas llegan a realizar un cambio disruptivo.